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sexta-feira, 20 de setembro de 2013

El Equinoccio de Otoño Su Importancia Espiritual-O equinócio de outono Sua importância espiritual


 
 
En el momento del equinoccio vernal, cuando la iglesia cristiana celebra la Pascua, el Sol cruza el ecuador desde el sur, hacia las latitudes norteñas. Este evento, que los Rosacruz reconocen como el tiempo de la Gran Liberación, es cuando el Espíritu del Sol; el Cristo, se ubica libre de sumisión, en la Tierra.
En el solsticio de verano, cuando el Sol entra en el punto más alto de su declinatoria norteña, se sitúa en Cáncer, el gran signo femenino de agua. Es cuando a la sazón, el Espíritu de Cristo alcanza el trono del Padre, para bañarse en el éxtasis de Su vibración. Luego, el Sol pasa a Leo, el gran masculino y ardiente signo. Para los cristianos místicos; esto de hecho, es una época santa.
Durante los meses de julio y agosto, o en el momento del paso del Sol de Cáncer a Leo, el Espíritu de Cristo se mezcla con los principios del fuego y el agua en la renovada, radiante y gloriosa vida espiritual del cuerpo que Él está construyendo; para regalárselo a la Tierra, en la Noche Santa o la temporada del solsticio invernal. Ése gran cuerpo de luz, suministrado de por vida por Cristo, ondea, evoluciona y se sostiene todo el año sobre el planeta (Mineral, vegetal, animal y humano). San Pablo, declaró una oculta y profunda verdad cuando dijo: “En Él, vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.
Cuando el Sol entra en Virgo, ese gran Rayo descendente de vida toca los reinos superiores de la Tierra. Los místicos y sensibles perciben conscientemente una tierna y reflexiva piedad, con una sagrada y etérea belleza que envuelve toda la naturaleza, cuando el Sol entra en el signo de Virgo, de la madre divina. Durante dicha estación, toda la naturaleza se esparce con un amor abrumador y sublime gloria por su gran sacrificio anual, en pro de la humanidad.
En las palabras de Longfellow; es el tiempo durante el cual, el aire está lleno “con una luz soñadora y mágica”. Y cuando el gran Sol, mira abajo “con el ojo del amor a través de los dorados vapores a su alrededor”.
Muchos otros poetas han respondido inconscientemente a esta verdad oculta, y nos han dado encantadores peajes a la gloria; y a la pensativa tristeza, del tiempo de otoño.
¡Otoño Divino! quien pudiera pintarte mejor,
Quien presume tu segura corona, tu favorita cima,
Señala uno.
También Lucy Larcom, en su poema titulado El Verano Indio; dio algo de voz, a ésta interna gloria, con hermosas líneas:
A su féretro,
Viene el año,
No para llorar y apenarse como los mortales hacen,
Sino, para encauzarse en su camino,
Todos los árboles, tienen las antorchas encendidas.
En la iglesia ortodoxa nos lamentamos, oramos y lo alabamos; porque Él, murió una vez por nosotros en la cruz.
En la concepción más amplia de la Cristiandad, creemos comprender por qué Él se sacrifica anualmente por nosotros; y por qué Él debe continuar haciéndolo, hasta que hayamos aprendido a desarrollar los poderes del Cristo, interiormente. Sólo de esta manera, podemos ayudar a Su final y completa liberación. Cuando el Sol entra en Libra, este Rayo de la energía de Cristo, definitivamente toca la superficie de la Tierra. Esa es la gran influencia que los místicos observadores Cristianos tan reverentemente hacen, en el equinoccio de otoño. Los importantes eventos en la vida de Cristo, se encuentra en perfecta armonía con los significados espirituales de esos regulares grandes puntos, que llamamos estaciones. En los santos regocijos de la Anunciación; encontramos similitud, con los secretos de la nueva vida del equinoccio vernal. En el santo misterio de la Inmaculada Concepción; el Sol, toca la atmósfera de la Tierra. En el equinoccio de otoño; y en el solsticio invernal, celebramos el Nacimiento Santo, o la estación de la Navidad.
No momento do equinócio vernal, quando a igreja cristã celebra a Páscoa, o Sol cruza o Equador do Sul para as latitudes do Norte. Este evento, a Rosacruz, reconhecido como o grande liberação de tempo, é quando o espírito do sol; o Cristo, situa-se livre da submissão, na terra.
No solstício de verão, quando o sol entra o ponto mais alto de seus fundamentos a norte, situa-se em câncer, o grande sinal feminino de água. Quando ao mesmo tempo, o espírito de Cristo alcança o trono do pai, banhar-se no êxtase da sua vibração. Então, o sol passa para Leo, os grandes homens e sinal ardente. Para os cristãos místicos; Na verdade, é um momento sagrado.
Durante os meses de Julho e agosto, ou no momento da passagem do sol do câncer para Leo, o espírito de Cristo é misturado com os princípios do fogo e da água na vida espiritual renovada, radiante e gloriosa do corpo que está construindo; para dar a terra, a noite Santa ou a época do solstício de inverno. Este grande corpo de luz, fornecido de por vida por Cristo, moscas, evolui e é realizada todos os anos no planeta (Mineral, vegetal, animal e humano). San Pablo, disse uma verdade oculta e profunda quando ele disse: "Nele vivemos, mover e temos nosso ser".
Quando o sol entra em virgem, que grande vida de Ray toca os reinos superiores da terra. Os místicos e sensíveis percebem conscientemente uma piedade concurso e reflexiva, com uma beleza etérea, sagrada que envolve toda a natureza, quando o sol entra no signo de virgem, a mãe divina. Durante esta época, toda a natureza se espalha com tal amor avassalador e abate anual grande glória sublime, para a humanidade.
Nas palavras de Longfellow; É o tempo durante o qual, o ar está cheio "com uma luz mágica e sonhadora". E quando o grande sol, olhando para baixo "com olhos de amor através de vapores douradas ao seu redor".
Muitos outros poetas inconscientemente tem respondido a esta verdade escondida e deram-nos pelágios adoráveis à glória; e a tristeza pensativa, da época do outono.
Divino outono! Quem poderia pintar o seu melhor,
Que pressupõe a sua coroa de segura, sua blusa favorita,
Designa um.
Também Lucy Larcom, em seu poema intitulado o verão indiano; Deu algo, esta glória interior, com belas linhas de voz:
Ao seu caixão,
Ano de vinda,
Não para lamentar e chorar como os mortais,
Mas, para ser canalizada em seu caminho,
Todas as árvores estão acesas tochas.
Na Igreja Ortodoxa chorar, orar e louvá-lo; pela primeira vez, morreu por nós na Cruz.
O conceito mais amplo do cristianismo, entendemos por que sacrifica anualmente por nós; e por que deveria continuar a fazê-lo, até que nós aprendemos a desenvolver os poderes de Cristo, no interior. Só desta forma, nós podemos ajudar a sua libertação final e completa. Quando o sol entra em Libra, este raio de energia Crística, definitivamente toca a superfície da terra. Essa é a grande influência que os observadores místicos cristãos tão reverentemente, fazer no equinócio de outono. Os eventos importantes da vida de Cristo, está em perfeita harmonia com os significados espirituais desses pontos de grande regular, o que chamamos de estações. Nas alegrias sagradas da Anunciação; Encontramos similaridades, com os segredos da vida nova do equinócio vernal. No mistério sagrado de la Imaculada Concepción; o sol toca na atmosfera da terra. No equinócio de outono; e no solstício de inverno, nós celebramos o nascimento do Santo, ou a época do Natal.

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